Soltería y Universidad: ¿Dónde quedó la pareja?

.COM/UNIDAD

¿Realmente es tan malo no tener una pareja? ¿Qué sucede con las relaciones tóxicas en los 20 ́s? ¿Cómo trabajar y pelear contra el miedo a la soledad? Amiga, amigo, si quieres darte cuenta y entender mejor tu soltería, lee esta entrevista de #LaRazita con una experta en el tema de las relaciones.

María Antonieta Barragán Lomelí, periodista especializada en el tema de la intimidad, autora del libro Soltería, elección o circunstancia: un nuevo estilo de vida se impone en siglo XXI y profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, nos habló de la soltería y lo que representa ser joven, universitario y solter@ en una sociedad de chocolates y osos de peluche.

Checa la primera parte de esta entrevista: Soltería y Universidad: Guiá para sobrevivir al Día de San Valentín


Aquí en México ¿en dónde nos encontramos en comparación con el resto del mundo en materia de soltería?

Europa ha sido pionero, dio un ejemplo al hacer un “Salón del Soltero” en 1982. La idea era reivindicar la soltería, y señalaron que debía haber políticas públicas para los solteros. No se les tomaba en cuenta, el mercado de los solteros no existía; siempre era: “Se van a casar algún día se van a casar.”

Lo que hicieron fue organizarse y redactaron un pliego, muy avanzado para su época, que decía: “Somos millones, estamos en París y queremos calidad de vida. No queremos ser ciudadanos de segunda porque estamos solteros o porque no tenemos pareja. Queremos políticas públicas”.

De los más avanzados ahorita en América Latina: Cuba ha dado muchos pasos, los chilenos más o menos, acaban de reconocer el divorcio, los argentinos son medio conservadores. Nosotros vamos y venimos en México, a veces retrocedemos y a veces parece que avanzamos.

Pero yo tengo mucha fe en las generaciones jóvenes en que ya rompan con eso, que ya no les preocupe, que tomen sus decisiones, que vayan y vengan, que tomen las rutas que quieran. El semáforo se pone rojo a veces, y otras se pone verde. Que no estén con alguien porque les da miedo estar solos. Que no estén con alguien porque la familia espera que estén con alguien.

En contraste con la soltería ¿qué implica ahora tener pareja?

Es una cuestión de estándares de calidad, para empezar, y no hay que olvidarlo. Hemos avanzado en eso, sí, no en demandas ni exigencias: en calidad. La calidad que queremos en nuestra vida, la tenemos que expandir a la pareja. Armonía, igualdad de circunstancias; que ya no sea tan asimétrico ese poder que se ejerce. La pareja institucional implica una relación de poder muy desigual. Aunque yo considero que cada vez más el matrimonio se está estudiando y se está debatiendo. Equidad, calidad emocional, intimidad, sexualidad al cien, economía, “vamos a hablar”. Eso es negociar, antes no veíamos eso.

Hoy la pareja es un gran aprendizaje, pero no hay que idealizarla o romantizarla, no hay que creer que ahí está todo. La pareja te brinda lecciones, por supuesto que sí, pero cuando sabes negociar. Cuando te empiezan a someter y a controlar, ya se distorsionó, hay un problema. No obstante, ya no estamos dispuestos a entrarle al esquema de desigualdad en la pareja, las mujeres en eso están muchísimo más claras.

Tampoco hay que olvidar que no todo mundo está hecho para vivir en pareja. Vamos contra la naturaleza de las propias personas, es temperamento y está comprobado neurologicamente. La gente que no puede y quiere vivir con alguien más sí violenta la relación, se vuelve pesadilla, y ahí es donde vienen confrontaciones, violencia, odio.

¿Podríamos decir que, hoy en día, se vive mejor como soltero que en pareja?

Ni nos metamos en eso. La soltería sigue siendo satanizada: si hay datos en contra de la pareja, te van a satanizar. Afortunadamente nadie se mete mucho en esto salvo algunas estadísticas y algunos estudios. Por ejemplo, Mitofsky, la consultora, hizo una pequeña estadística sobre quién tenía más educación: los solteros o los casados. Se descubrió que los casados no avanzan, se quedan estancados, mientras los solteros tienen más calidad educativa.

No hay que seguir confrontando los solteros con los casados, porque nos llevaríamos muchas sorpresas desagradables si supiéramos que la fuente de mucha ansiedad y depresión es la vida en pareja. La famosa diversidad e inclusión y todo de lo que nos llenamos la boca forma parte de lo mismo: de reivindicar la soltería, el matrimonio, la maternidad, las parejas que saben negociar, la calidad de la pareja: reivindicar todo eso. Solamente es calidad; olvídense del amor romántico.

Es más una cuestión de elegir lo que se te acomode en este momento; no en diez años: ahorita. Lo que quieres vivir ahorita, y que encuentres a un interlocutor que también acepte. Hay tantas fórmulas, pero tienes que encontrar a la persona que te entienda. Es una implicación política, social, económica, demográfica: mueve todo. Es movimiento muy lento, muy subterráneo, pero necesario.

El miedo a estar solo o sola ¿cómo se trabaja?

Es muy difícil ante una sociedad que premia a las parejas, todo está en pareja, no es fácil ir a contracorriente. Se logra con mucha serenidad, autoconocimiento, un proyecto de vida, crear tus propias causas. Hay que dejar de escuchar esos ruidos que te aconsejan mal y escucharse más a uno mismo. Es esforzarse, lograr metas, cumplir proyectos y quien te va a compañar, va a estar ahí. Si no hay nadie, ni modo. Y si llega alguien que te gustó y te enamoras, pues éntrale; pero no por miedo a la soledad.


Realizado por: Aranza Flores y Alfonso Sotelo